Nombrar el cuerpo en Middlebury College

La quinta parada del road trip de Nombrar el cuerpo fue en Vermont, donde tuve el inmenso placer de visitar la clase de SPAN 433 Creación Literaria: Gran Formato y a su profesora, la también escritora Estela González. Para tratarse de un encuentro por zoom (no pude ir en persona) disfrutamos de una cercanía y una autenticidad que no me esperaba.

La clase utilizó Nombrar el cuerpo (El BeiSMan PrESs, 2022) como punto de partida y modelo para escribir las geografías de sus propios cuerpos. Fue un honor conversar con este increíble grupo de escritor@s en formación y contestar a sus dudas y preguntas. Les quedo muy agradecida. Gracias también a Estela González por entender el potencial instructivo de este texto dentro del oficio de la escritura, y por armar un curso tan enriquecedor e interesante. Admiro tu trabajo, no solo como escritora, sino como instructora.

Aquí comparto la grabación de este revelador encuentro. Os invito a verlo aquí

FERIA del libro de Watsonville: leer y temblar en público

A la primera Feria independiente del libro de Watsonville, organizada por las intrépidas Mina Reyes y Joel Bernabé en la Central Coast californiana, llegué sabiendo que iba a temblar, lo que no imaginé fue la magnitud de los temblores ni que me llevarían a replantearme la logística del resto de mis lecturas.

Me diagnosticaron “temblores esenciales” (una enfermedad hereditaria y neurodegenerativa) a los 40 años. Desde entonces no he parado de temblar: primero me temblaron las manos y después progresivamente empezó a temblarme también el resto del cuerpo. Doce años después lo único que no me tiemblan son el cuello y la cabeza. Pero lo de habitar un cuerpo que tiembla en una tierra que tiembla ya lo nombro todo en el ensayo “Sismografía de mis temblores” incluido en mi útimo libro Nombrar el cuerpo (Editorial Egales/España y El BeiSMan PrESs/Estados Unidos).

Hoy de lo que quiero hablar es de lo que pasa cuando quieres compartir y promocionar tu libro en ferias del libro y otros eventos públicos. Quiero hablar de lo que ocurre cuando te da pavor hablar y leer en público y tienes temblores que se disparan con las emociones fuertes, como por ejemplo, el mismo pavor. Quiero hablar de lo que ocurre cuando la feria tiene lugar en el patio de un restaurante en un día frío; el frío, ese otro disparador del temblor.

Mi última lectura en persona fue en la Feria del libro de Chicago en octubre de 2019. Desde entonces y por circunstancias pandémicas todas mis lecturas y charlas han sido por zoom. Lo que significa que Watsonville iba a ser mi primera lectura en persona en tres años. Sabía que los temblores habían seguido su curso neurodegenerativo y contaba con que fueran más y más fuertes, por lo que la primera decisión que tomé justo antes de empezar a leer fue la de olvidarme del micrófono. En el pequeño escenario improvisado por Mina con un bello sarape de fondo no había silla, por lo que debía leer de pie y sujetando ambos, libro y micrófono. Sabía que necesitaría las dos manos para sujetar el libro, así que avisé que no pensaba utilizar el micro.

“¿Estás segura? ¡No se te va a oir!”, gritaron desde el fondo.

“¿Se me oye?”, pregunté con la voz más alta, profunda y dramática que puede improvisar.

“Se te oye”, volvieron a gritar. “¡Adelante!”

En el momento que pronuncié las primeras palabras las manos y los brazos me empezaron a temblar. Sin parar de leer y a medida que aumentaban los temblores, intenté mitigarlos probando con varias posturas: sujetando el libro con las dos manos e hincando los codos en los costados para contener el temblor de los brazos (esa es la postura que podéis ver en la foto de más arriba); apoyando el libro en el estómago; apoyándolo después sobre el pecho… Pero todas ellas resultaron inútiles porque el temblor siguió su curso implacable y se pasó a las piernas, sobre todo a la izquierda, que a estas alturas, como un pez fuera del agua, se agitaba descontroladamente. Me dije que estaba entre amigas (aunque acabara de conocerlas) y me repetí lo que ya me había ido diciendo a lo largo de la mañana en el coche camino de Watsonville: que si acababa de escribir un libro titulado Nombrar el cuerpo, debía de nombrar también el temblor en público, y no esconderlo ni disimularlo como había hecho hasta entonces. Escribir este post también es una manera de nombrarlo y de reconocerlo. En definitiva, de documentarlo.

Acabé la lectura como buenamente pude y me retiré a mi mesa con mi libro y una calma inmensa. Por primera vez en mi vida había leído cagada de miedo y temblando descontroladamente, pero sobre todo, había leído sabiendo que con cada espasmo estaba nombrando el cuerpo y ¡a eso había venido!

Cuando terminó la Feria, Mina animó a toda la que quisiera a volver a leer sobre el pequeño escenario. Yo me abroché la chaqueta, me puse los guantes, agarré mi libro y volví a leer. Esta vez poesía. Leyendo, temblando y sonriendo, celebré el cuerpo temblante. También concluí que no volería a esconder mis temblores ni a leer en público de pie. A partir de ese día juré que pediría una silla. Al fin de al cabo ¡los temblores se celebran igual de pie que sentadas!, ¿no?

PRESENTACIÓN de Nombrar el cuerpo en San Francisco

Esta presentación significa mucho para mí. Regreso al barrio de donde partió mi madre hacia España en 1963. ¡Voy a nombrar el cuerpo en el barrio de mi madre!

Me acompañará Lourdes Cárdenas, escritora, periodista y profesora de periodismo bilingüe de San Francisco State, con un MFA en escritura creativa de UT en El Paso. ¡Maravillosa combinación!

Lourdes y yo estamos preparando algo bilingüe y bonito.

SAVE THE DATE! 9 de diciembre a las 7pm en la Medicine for Nightmares Bookstore and Galería, at the Mission District in San Francisco!

PRESENTACIÓN OFICIAL de Nombrar el cuerpo (El BeiSMan PrESs, 2022).

Habrá conversación, lectura y firma de libros.

¡Os esperamos!

Congreso El Mundo Zurdo 2022

Vengo de la chicanía y del mestizaje de la frontera. Llegué al Congreso del Mundo Zurdo de la Society for the Study of Gloria Anzaldua en UTSA – The University of Texas at San Antonio a vender libros con Aunt Lute, y a escuchar y a aprender de las hermanas chicanx, las mestizxs, las queer…

Soy la española que llegó pensando que no pertecenía. Y, sin embargo, me reencontré con antiguas compañeras de escritura y conocí a otras tantas más. De estos días nacen nuevas alianzas, se consolidan las de los últimos años, y se renuevan compromisos.

Entre paneles interdisciplinares académicos, de las artes, y los corrillos de la UTSA y los restaurantes de San Antonio, encontré también otra casa. Al calor y la hospitalidad, el compromiso, la audacia, el dolor, la rabia, la búsqueda y el cuestionamiento de todas estas personas me reencuentro también con mi escritura y mis raíces norteamericanas. Con mi abuela Margarita y sus hermanas, y su madre y su abuela, con esa genealogía de mujeres del suroeste de Estados Unidos de la que desciendo, y soy testigo de todo lo que “perdieron” por el camino. Los caminos del autoconocimiento no dejan de sorpendernos. Nunca imaginé que se podría trazar una línea directa de Aunt Lute a mi abuela Margarita, y sin embargo aquí está.

Gracias a la fundadora y directora editorial de Aunt Lute, Joan Pinkvoss, porque siempre supo que debía de ir, que pertenecía (hemos pasado una semana inolvidable), y a su compañera Cindy Cleary, las tres vivimos una semana llena de significado y risas; gracias por la hospitalidad y el cariño de Norma Elia Cantú (todo un honor asistir a la gala en conmemoración de todo su trabajo como chicana académica, fundadora de la SSGA, profesora, investigadora…), Elvia Niebla y Rita Urquijo-Ruiz. Qué maravilla de conversaciones con la propia Norma y luego Rita (me abrieron muchas posibilidades), Rusty Barceló (una enciclopedia andante de la historia chicana), Keila Vall de la Ville (después de dos años y medio pudimos abrazarnos, ¡seguimos! ¡juntas!), Imelda Martin-Junquera (aquí se cuece una colaboración), Gabriella Gutiérrez Muhs (seguimos trabajando desde el pacífico, looking forward to más conversaciones y proyectos querida), Inmaculada Lara Bonilla (en NYC o en Madrid, habrá reencuentro. Feliz de conocerte en persona y de caminar juntas), Alfredo Avalos (otro abrazo que hacía falta, lástima que no diera tiempo para más. Habrá que regresar a San Antonio), Romana Radlwimmer (nunca una alemana me había hecho reír tanto; querida, ese manuscrito sobre Lavapiés merece publicación), Rachel Yvonne Cruz (everyone, you need to know this, when you whistle at a conference lunch room you are inevitably summoning Rachel Ivonne, a force of music whose latest claim to fame is making Angela Davis dance the night before at Buena Vista Theater UTSA; it was a pleasure to meet you), L (what a wonderful chat, I am really hoping there will be more), Liliana Wilson (tus ilustraciones iluminaron la semana entera y captaron el ojo de toda la que se acercaba a la mesa de Aunt Lute desde esa portada de El Mundo Zurdo 😎).

Fue un verdadero placer ver, abrazar y hasta escuchar las lecturas y presentaciones (además de algunas de las personas mencionadas más arriba) a Ire’ne Lara Silva, Violeta Orozco, Octavio Quintanilla, Veronica Sandoval, Carolina Hinojosa… y cerrar el fin de semana en el estudio de Anel Flores, cuyo trabajo siempre quise ver en persona. Güau, Anel, it was an absolute pleasure to meet you and scroll on your annual Uptown Art Stroll San Antonio. Your work is powerful and bold and beautiful and vulnerable and real and… You inspire me to dig deeper. Gracias por crear.

Y sé que habrá más gente que se habrá quedado fuera de este post, pero no de mi corazón.

¡Seguimos buena gente! ¡Y regresamos seguro!

La ilustración que acompaña a este post es de Anel Flores and was hanging outside her studio.

Y por supuesto, ¡me traje libros!

Tercera parada: Fremont, CA. In English!

When you move your event from a coffee shop to your mother in law’s home because it got too big, it turns into something pretty special. For two and half hours we named the body, and chatted about writing, womanhood, and everything in between. As always, their insightful questions were the best part.

And in English!

I read poetry in Spanish, and an excerpt from the book translated into English by Robin Myers and published at Rio Grande Review in their “Blackout Edition/Edición Disruptiva” issue.

Gracias a tod@s por el apoyo, el cariño y el acompañamiento 😍🥳